Crear una clase de yoga coherente
Crear una clase de yoga coherente
Por qué la coherencia es esencial en una clase de yoga
Una clase de yoga coherente permite:
- una preparación progresiva del cuerpo y del sistema nervioso,
- una mejor circulación de la energía,
- una reducción del riesgo de lesiones,
- una sensación de seguridad para los alumnos,
- una experiencia más profunda e integrada.
Sin coherencia, una clase puede volverse:
- confusa,
- demasiado intensa o mal equilibrada,
- energéticamente dispersa,
- frustrante para quienes practican.
La coherencia no es rigidez.
Es la lógica interna de la clase, incluso cuando sigue siendo libre y creativa.
La intuición: la fuente viva de la clase
Toda clase coherente comienza con un impulso intuitivo.
Esa intuición puede surgir de:
- tu propio estado interior,
- una vivencia emocional,
- la estación del año,
- una necesidad observada en tus alumnos,
- un tema filosófico o energético.
Por ejemplo:
- fatiga colectiva → clase lenta y restaurativa,
- agitación mental → trabajo de respiración y enraizamiento,
- periodo de transición → tema de estabilidad y adaptación,
- necesidad de confianza → apertura progresiva y posturas de pie.
La intuición responde a una pregunta clave:
¿Por qué esta clase hoy?
Sin esa intención, la clase puede ser técnicamente correcta… pero vacía de sentido.
La intención: el hilo conductor invisible
La intención es lo que conecta todas las partes de la clase.
Puede ser:
- corporal,
- emocional,
- energética,
- simbólica.
Una intención justa es:
- simple,
- sentida,
- no performativa,
- encarnada.
Ejemplos:
- “Crear espacio”
- “Volver a la estabilidad”
- “Aprender a desacelerar”
- “Encontrar suavidad dentro del esfuerzo”
Cada postura, cada transición y cada respiración deberían poder vincularse a esa intención.
Cuando la intención es clara, la coherencia aparece de forma natural.
La estructura: el marco que sostiene y da seguridad
La estructura permite que la intuición se exprese sin dispersarse.
Incluso en las prácticas más libres,
ciertas fases son indispensables.
1. Entrada en la práctica: aterrizar
Objetivo:
- pasar del exterior a la esterilla,
- calmar la mente,
- instalar la presencia.
Puede incluir:
- un momento de silencio,
- observación de la respiración,
- compartir una intención,
- movimientos muy suaves.
Esta fase condiciona toda la clase.
Si se descuida, los alumnos permanecen “afuera”.
2. Despertar corporal: preparar sin forzar
Objetivo:
- movilizar las articulaciones,
- calentar los músculos,
- despertar el cuerpo con suavidad.
Se trabaja a menudo:
- la columna vertebral,
- las caderas,
- los hombros,
- la respiración sincronizada con el movimiento.
Esta fase prepara exactamente lo que se va a solicitar después.
3. El cuerpo de la clase: progresión lógica
Es el corazón de la práctica.
Una clase coherente respeta:
- un aumento progresivo de la intensidad,
- una lógica anatómica,
- una continuidad energética.
Se evita:
- rupturas bruscas,
- cambios de tema innecesarios,
- encadenar posturas sin preparación.
Cada postura prepara la siguiente, física e interiormente.
Ejemplo:
- movilización → fortalecimiento → apertura → integración.
4. Contraposturas: equilibrar y soltar
Toda acción necesita compensación.
Objetivo:
- equilibrar el trabajo muscular,
- relajar las zonas trabajadas,
- calmar el sistema nervioso.
Esta fase suele ser subestimada, aunque es esencial para:
- la seguridad,
- la integración,
- la sensación de completitud.
5. Vuelta a la calma y Savasana: integrar
Aquí la práctica se asienta.
Encontramos:
- posturas suaves,
- una respiración más lenta,
- a veces una visualización,
- una relajación final.
El cuerpo asimila aquí lo que la mente no puede comprender.
Una clase sin verdadera integración queda incompleta.
Intuición y adaptación en tiempo real
Incluso con una estructura preparada, una clase sigue siendo viva.
Ser un buen profesor implica saber:
- ralentizar cuando es necesario,
- simplificar una postura,
- modificar una progresión,
- escuchar la energía del grupo.
La estructura es una guía, no una prisión.
La coherencia nace de la presencia, no de obedecer un plan al pie de la letra.
Errores frecuentes al crear clases
- querer hacer demasiado,
- multiplicar las intenciones,
- descuidar el calentamiento,
- copiar secuencias sin comprenderlas,
- confundir creatividad con improvisación total.
Una clase simple, clara y bien construida siempre es más impactante que una clase espectacular.
Construir tu firma pedagógica
Con el tiempo, tu manera de estructurar una clase se convierte en tu firma.
Refleja:
- tu relación con el cuerpo,
- tu visión del yoga,
- tu ritmo,
- tus valores.
Una clase coherente es una clase alineada con quien eres.
Conclusión: estructurar para dejar circular
Crear una clase de yoga coherente es aceptar que:
- la intuición necesita un marco,
- la estructura no ahoga lo vivo,
- la libertad suele nacer de la claridad.
Cuando la intención es justa y la estructura sólida, la clase se vuelve fluida, encarnada y transformadora.
No busca impresionar, sino acompañar.
Y es ahí donde el yoga recupera su esencia.
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Porque una clase bien construida no es una demostración.
Es una experiencia vivida.
Namasté








